¿Juegos de Mesa en México?

Abr 24 2011
By: admin
Categories: Proyectos Realizados
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Por Roger Tomas, socio de TTH Gaming (*)

(*) Especialista en temas de juego, socio de TTH Gaming, fundador y de las empresas Steel Gaming (México), Games & Entertainment (Panamá), Maya Fun Group / Divertia (Guatemala). Ocupó altos cargos en CIRSA, ASAJA y ALAJA, entre otros.

MÉXICO | 24/04/2011

Hoy en día conviven en México varias realidades. Entre ellas se encuentran la que podríamos llamar “realidad prudente”, que nos aconseja no operar mesas de juego en vivo porque la normativa no es clara –como es el caso de PlayCity–.

También podemos pensar en la opción de no operar por motivos de seguridad e imagen; e incluso tenemos la realidad de “operar sólo juegos de ruleta y dados” –como es el caso de Yak–.

Finalmente, existe la realidad de operar toda la oferta de juegos que las mesas nos permiten. Es decir, casinos con máquinas y mesas de ruleta, dados, black jack, bacarat (punto y banca), póquer y sus variantes, entre las que por supuesto se encuentra el juego de moda: el Texas Hold’em Poker.

Entonces, ¿mesas SI o mesas NO?

La Dirección de Juegos y Sorteos ha seguido la línea de abrir progresivamente la oferta de juego. A saber: del bingo inicial se pasó a las primeras terminales electrónicas para este juego. Posteriormente llegamos a la famosa Clase II, inmediatamente a la clase 2.5, y luego a la clase III. Por último, se autorizaron las máquinas electrónicas multijugador, que ya permiten jugar a ruleta, black jack y póquer, entre otras alternativas de apuestas.

En ciertas zonas del país -que escapan del control de la SEGOB- surgieron a inicios del 2010 los primeros casinos completos; es decir, aquellos en los que la oferta de juegos en vivo es total. También se abrieron algunas salas de Texas y muy pocas fueron clausuradas.

Posteriormente, a mediados del año pasado, la cadena Royal Yak (CIE) empezó ofreciendo algunos juegos, limitándose a ruleta y dados, por entender que todos los juegos de naipes están expresamente prohibidos.
Y mientras algunos se preparaban para seguir a CIE en la carrera para ser los primeros, pasó lo inevitable en un casino de Torreón: los jugadores de máquinas dejaron de ir, porque “no les gustaban los clientes de mesas” y supongo que todos me entienden.

La posición mayoritaria de los operadores es hoy la de “ver qué pasa”. Es decir, siguen preguntándose: ¿mesas SI o mesas NO?

Mi opinión, tras ver la evolución del sector en estos cinco años, es que este proceso es imparable, y que sólo cabe una solución en el estado actual de la Nación.

Mientras la SEGOB no pueda garantizar reglas de juego idénticas para todos, los que juegan más allá del límite tienen ventaja. Esas ventajas se traducen en mayores ingresos, lo que a la larga significa lograr una mayor cuota de mercado. Basta con mencionar la forma en la que evolucionó el mercado peruano, como ejemplo.
Poco a poco, todos imitarán a los que tienen mesas, y finalmente habrá consenso en que se necesita una nueva ley y un nuevo reglamento, que regularice la situación sin que se pierdan puestos de trabajo e impuestos. Aun así, hasta llegar a ese punto pueden pasar años.

Mientras tanto, hay que tomar decisiones y hacer las cosas bien.

Las mesas representan una sinergia para las máquinas. En el ciclo normal diario de una sala de juego, los jugadores de máquinas aparecen temprano y, por lo general, antes de la medianoche se han ido todos. 
En cambio los jugadores de mesas son tardíos, el perfil clásico es el de un hombre, comerciante, que aparece después de las cinco de la tarde y se queda hasta la madrugada.

Es un hecho que los jugadores quieren estar en casinos con ambiente, con una atmósfera festiva y, por lo tanto, tienden a juntarse y seguir a otros apostadores.

Aquel casino con mesas, tiene más posibilidades de hacerse con el mercado nocturno que los casinos que sólo tienen máquinas, y que pasan a ver que sus casinos en la noche están casi desiertos, visitados sólo para aquellos clientes a los que realmente les resulta una localización más cómoda. Y hay que tener en cuenta que en la noche, con menos tráfico, la gente recorre grandes distancias en menos tiempo.

Entonces, si llegamos a la conclusión de que hay que poner mesas, ¿cómo debería hacerse? ¿Cuál es el número ideal de mesas que acepta nuestro mercado? ¿Cómo se hace un fichero en cantidad y calidad? ¿Cómo evitar las falsificaciones de naipes y fichas? ¿Cómo se entrena a los dealers? ¿Cómo se vigila a los croupiers?

Para hacer las cosas “bien”, hay que empezar por escribir los procedimientos de operación, de pagos y cobros, de control interno y de control de material de juego.

Posteriormente, personal experimentado formará a los dealers. Que sean nuevos garantiza que no tienen una experiencia viciada anterior. La academia no debería durar menos de 3 meses, para que -entre otros objetivos- se consiga que el lenguaje corporal de los dealers sea idéntico para todos ellos, lo que nos permitirá reducir el fraude. Algunos de ellos servirán para cubrir las vacantes en vigilancia e inspección.

Al mismo tiempo, el casino debe definir su oferta en cantidad de juegos, en máximos y mínimos, la política de crédito, la de cambio de moneda, la de tarjetas de crédito, la de VIP´s, entre otras. Otro punto a destacar es la calidad de los equipos de seguridad, para garantizar que se vean bien en los monitores los naipes y las fichas. La posición de las cámaras y hacia donde apuntan también es un tema crucial. Muchas veces, los vigilantes miran a las caras de los clientes en lugar de la jugada.

En definitiva, la gestión de mesas es mucho más compleja que la de máquinas, y exige un mayor grado de profesionalización. El abrir una sección de mesas en poco tiempo y sin el personal adecuado es una garantía de fraudes y, a la larga, de pérdidas.

Por Roger Tomas, socio de TTH Gaming (*)

 

 

 

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